Viernes, 29 de agosto de 2014
 

Mundo Marino

Hablar de San Clemente del Tuyú es hablar de Mundo Marino, el mayor oceanario de América del Sur. Creado por Juan David Méndez, un visionario que luchó durante toda su vida para que varias generaciones de argentinos tengan un poco de mar en sus corazones.

Cómo empezó la historia

En la década del 60, Juan David Méndez liquidó su empresa y galería comercial en Buenos Aires para instalarse en San Clemente del Tuyú y convertirse, casi sin saberlo, en uno de los pioneros de lujo que posteriormente tendría la ciudad.

En el año 1962, don David viajó a Estados Unidos y quedó fascinado por la gran cantidad de acuarios que allí existían, al igual que por el grado de adiestramiento que podían obtener los entrenadores con ciertas especies marinas, en especial delfines y lobos.

En 1969, la familia adquirió un lote de 18 hectáreas de tierra firme para comenzar a trabajar con el cuidado de los animales enfermos que aparecían por la zona, y que luego de su curación eran devueltos al mar. Así, y luego de un gran sacrificio familiar, el proyecto de la construcción del acuario comenzó a cobrar vida lentamente, pero la tarea no sería fácil.

El acuario debía construirse sobre cangrejales, por lo que el terreno debió ser compactado y rellenado, además el agua de mar llegaba a Mundo Marino sólo a través de la ría San Clemente. Pero el empeño de don David y de su familia rendiría sus frutos. En el año 1977, Mundo Marino ya tenía su primer delfín y, recién en la temporada veraniega 1977/78, abrió sus puertas al público con piletas de lobos marinos, peces y delfines habilitadas.

Así, entre viajes de estudio a Estados Unidos e incorporación y capacitación del personal, el oceanario comenzó a convertirse en una verdadera escuela en lo que hace a adiestramiento de animales marinos. A punto tal que profesionales de los acuarios más importantes del mundo donde don David viajaba a aprender llegan hoy a San Clemente del Tuyú para enterarse de las novedades y de los nuevos métodos de adiestramiento.

Hoy, Mundo Marino cuenta con 20 piletas adecuadamente distribuidas, que albergan más de 50 mamíferos marinos, más de 80 aves y un número variable de peces y animales típicos de la fauna costera.

De generación en generación

Los alfajores Havanna son a Mar del Plata, lo mismo que Mundo Marino es a San Clemente del Tuyú. Sus delfines, orcas y lobos marinos, junto a los entrenadores que durante todo el año mantienen vivos los misterios y secretos del mar, hacen del oceanario un lugar único que se trasmite de generación en generación.

Los delfines muestran dulzura y afecto en cada uno de sus shows, además de su belleza y elasticidad, que les permite volar varios metros por los aires y caer de vuelta a la pileta, apenas salpicando. Florencia, que desde hace algunos años los entrena pero que ha pasado por casi todos los sectores del parque, nos cuenta que “Trabajar con delfines es una de las cosas más hermosas que te puede ocurrir como persona. Logran trasmitirte tanto afecto que por momentos te das cuenta de que hacen las pruebas por darte el gusto a vos, porque te quieren, no sólo porque les das de comer. Esto no siempre ocurre con el resto de los animales marinos. Hay veces en que, cuando alguno de los entrenadores está enfermo y falta algunos días, los delfines también se enferman, se ponen tristes y hasta dejan de comer. Son animales muy sensibles que te dan todo el amor que tienen.”

De los lobos se puede decir que son mucho más pícaros y golosos y, por supuesto, también mediáticos. Su famoso show “Hotel 5 Estrellas” los muestra administrando su propio hotel con la ayuda de sus entrenadores frente a miles de turistas que aplauden y festejan cada una de sus travesuras. Sus gestos, saludos, muecas, sonidos, saltos e inclusos rebeldías los hacen los preferidos de los más chicos, y también de los más grandes.

La orca es de algún modo la frutilla blanca y negra del mega-acuario. Su show es uno de los últimos del día y logra reunir a la mayor parte del público que recorre el oceanario. A estadio lleno, se encarga de mostrarnos algunos trucos aprendidos, como nadar de costado, panza arriba o a toda velocidad. Pero el público se enloquece cuando, luego de la señal del entrenador, logra saltar con todo su cuerpo por encima del agua y tocar con total sutileza una pequeña pelota que se encuentra a varios metros de altura, o cuando saca la inmensidad de su belleza afuera del agua y permite que todos la vean, la observen y fotografíen desde tan sólo algunos metros.

El show debe continuar…

Si existe un lugar en donde puede afirmarse que la temporada continúa todo el año, ese lugar es Mundo Marino. Fuera de temporada, ni siquiera la popular y hermosa ciudad de Mar del Plata o la bella Pinamar poseen el ritmo y el vértigo que las hacen indiscutibles durante la temporada estival.

El oceanario no sólo no puede parar -para tener una pequeña idea, todos los días del año dos embarcaciones salen del puerto de San Clemente a pescar para darle de comer a todos los animales del parque- sino que, por el contrario, debe seguir siempre. Porque, más allá del turismo, desarrolla programas paralelos que lo llevaron al liderazgo y que fueron el origen de su creación.

Mundo Marino posee un programa de protección de fauna marina llamado Fundación Mundo Marino, que funciona todo el año y que está vinculado con organizaciones nacionales e internacionales sobre naturaleza, ecología y recuperación de especies. Esto significa que cualquier animal marino que se encuentre en peligro en toda la costa atlántica podrá ser rescatado y ayudado por la Fundación para ser curado y devuelto al mar. Y estas cosas ocurren todo el tiempo. Un simple llamado que avisa que un ejemplar corre peligro moviliza a toda una estructura de biólogos, veterinarios e instructores para intentar salvar una vida.

Por su parte, todos los fines de semana del año, el lugar recibe la visita de colegios e instituciones de todo el país, que se acercan con sus alumnos para aprender sobre la vida marina y los secretos del mar. Para ellos, el oceanario ha creado diversos programas educativos que permiten que el lugar este abierto todo el año y que además se constituya como un centro de estudios para los más jóvenes.

Se destacan el programa Nuevos Amigos, que permite a los más chicos conocer los distintos habitantes del mar; Descubriendo el misterio de las ballenas delfines, dedicado a orcas y delfines; Transformaciones, que sirve para que los estudiantes aprendan cómo los animales llegaron hasta nuestros días tal cuál son y Durmiendo con Delfines, un programa que propone a los más pequeños espiar el sueño de delfines, pingüinos y lobos, además de muchos otros programas que incluso se dan en inglés, para que los alumnos afiancen el nuevo idioma junto a la naturaleza que los rodea.

Un ejemplo a copiar…

Mundo Marino es, para quién escribe esta nota, un verdadero ejemplo de cómo deben hacerse correctamente las cosas para progresar en la vida y para hacer realidad los sueños que todos llevamos dentro. Don David es simplemente un héroe, un ídolo, un verdadero ejemplo de esos que pocas veces salen en los medios porque no venden pero que son los que realmente hacen crecer países.

Mundo Marino, un lugar en el mundo donde la gente por momentos pareciera no estar trabajando, sino simplemente haciendo lo que más le gusta. Gracias Don David, simplemente gracias…

Por Pablo Etchevers.

*Cedido gentilmente por www.rdselecciones.com

San Clemente del Tuyú en Google Maps

Ver mapa más grande

Videos de Mundo Marino

 

Puede dejar una respuesta o un trackback desde su propio sitio.



Deje su Respuesta