Viernes, 19 de septiembre de 2014
 

El Castillo de Piria

Entre las localidades de Minas y Piriápolis existe un sitio que llama la atención de visitante. Se trata del castillo de Piria, una contrucción que nos sumerge en la historia.

“Un castillo” es lo primero que nos viene a la mente apenas lo divisamos desde la ruta interior que une las localidades de Minas y la balnearia y marina Piriápolis. Dos grandes torres, que se parecen a las del juego de ajedrez, se encargan de sostener el enorme enrejado que protege el castillo del paso indiscreto de los curiosos que tratan de ver qué hay del otro lado de las rejas.

Pareciera que, al igual que en el famoso juego ancestral, alfiles, caballos, torres y peones formaran parte del cuidado e inmenso jardín que, mediante un camino salpicado por enormes palmeras, nos traslada a donde alguna vez habitaron la reina y el rey.

Un “castillo” es lo primero que nos viene a la mente apenas lo divisamos desde la ruta que une las localidades de Minas y Piriápolis.

 

Quien mira desde fuera, del otro lado de las rejas, encuentra precisamente eso: una construcción de formas medievales que fue terminada definitivamente el 17 de agosto de 1897. Aquel día se inauguró la que luego sería la residencia de don Francisco Piria, el fundador de la bella ciudad de Piriápolis.

Sus años de apogeo

Con diseño del arquitecto Monzani, el castillo de Piria fue una de las residencias particulares que tuvo el fundador del primer balneario que tuvo el país: Piriápolis.

Quien mira desde afuera, del otro lado de las rejas, encuentra precisamente eso: una construcción de formas medievales.

 

Esta bella residencia y casa de huéspedes destacados copió el estilo arquitectónico de algunas villas italianas de finales del siglo XIX. Además de las viejas palmeras, el jardín guarda una obra de bronce que representa al dios Mercurio, una réplica exacta de la figura hallada en las excavaciones de Herculano (Italia).

El edificio principal del castillo consta de dos plantas y un sótano, los cuales no están habilitados para que sean conocidos por los visitantes. En el segundo piso, en cambio, los balcones florentinos ofrecen una maravillosa panorámica de los distintos cuadrantes de la ciudad, además de permitir una vista única del cerro Pan de Azucar y de la campiña típica uruguaya.

Con diseño de arquitecto Monzani, el castillo de Piria fué una de las residencias particulares que tuvo el fundador del primer balneario que tuvo el país: Piriápolis.

 

Mirar hacia adentro

Dentro del castillo, el visitante encontrará el mobiliario propio de aquellos años sintetizado en piezas de época, utensilios y armas, como así también obras de arte que provenían directamente de Europa.

Desde su fundación, el viejo castillo ha sido residencia presidencial y lugar de los encuentros culturales y eventos más importantes que tuvieron lugar en la ciudad de Piriapolis. Hoy, sin perder la magia y la mística de aquellos años, funciona como museo local y es administrado por la Intendencia Municipal de Maldonado.

Miles de visitantes (sobre todo en la temporada estival) se acerquen a él para ver qué se esconde detrás de su portón principal.

*Cedido gentilmente por www.rdselecciones.com

 

El Castillo de Piria en Google Maps

 

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Video del Castillo de Piria

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