Alí y Nino ¿La trascendencia del amor?

Toda escultura tiene una historia detrás. Y ésta, la de dos figuras humanas que representan el amor prohibido es una obra de arte de la escultora georgiana Tamara Kvesitadze, ubicadas en Georgia, en la ciudad de Batumi frente al mar Negro. Inspirada en una novela escrita por Kurban Said en el año 1937 llamada “Alí y Nino”. En la novela, Alí era un niño musulmán que se enamoraba de una princesa cristiana de Georgia llamada Nino, sin embargo, por las diferencias culturales, su amor no era permitido, y así atravesaron muchas dificultades. Finalmente, los jóvenes tuvieron que separarse durante la invasión de la Unión Soviética.

En la imagen puede notarse que las esculturas se van acercando hasta traspasarse y fundirse en un abrazo, a pesar de no tener brazos; lo que es curioso pero que, si lo analizamos con detenimiento, podría representar el hecho de que su amor no era permitido.

Este espectáculo que atrae a tantos turistas desde el año 2010, comienza todos los días a las 19:00 horas y su historia es realmente interesante. ¡Les dejo un vídeo para que puedan ver la maravilla de esta obra de arte !

 

“Alí y Nino” ha sido traducida, hasta ahora, a más de treinta lenguas, y la historia no ha quedado circunscrita a los países de lengua túrquica, sino que ha sido cada vez más conocida, y reconocida, al menos dentro de unos límites, en más países. Respecto a la influencia que pueda haber ejercito en la cultura moderna, o si hay obras claramente deudoras de ellas. Hay, al menos, dos casos en que esto es muy claro, pues se trata de una película y una estatua -más bien dos-, basadas directamente en la novela.
La película, todavía sin fecha de estreno, filmada en Azerbaiyán -aunque es una producción británica, y en inglés-, ha sido dirigida por el indo-británico Asif Kapadia, con la española María Valverde, y el israelí de origen palestino Adam Bakri como los actores que darán vida a los dos protagonistas. Tengo curiosidad de cómo se habrá adaptado la obra y la época al cine, aunque, por el momento, pocas fotos hay de la película.

Respecto a las dos esculturas que representan a los amantes, se encuentran en la ciudad georginaa de Batumi, frente al mar Negro, y es conocida tanto como “Ali y Nino”, como por “La estatua del amor”. Las dos estatuas metálicas, obra de la escultora georgiana Tamara Kvesitadze, se acercan hasta parecer fundirse en un abrazo -a pesar de no tener, curiosamente, brazos-, para más tarde, darse la vuelta y separarse, como mostrando que el deseo de permanecer unidos es tan grande como imposible. Todo, en diez minutos, para solaz de autóctonos y visitantes.

Arriba, las dos estatuas cuando comienzan a acercarse. Y abajo, tres escenas en las que parecen estar frente a frente, se desean abrazar, y, finalmente, acaban por darse la espalda para permanecer irreparablemente separados.

La misma historia, pero de noche e iluminadas las estatuas, lo que resulta, y más visto de cerca, espectacular.

El arte en forma de esculturas y monumentos que encontramos en todas las ciudades del mundo suelen ser lugares emblemáticos, ya sea porque tienen una importancia histórica para la ciudad, o bien porque se trata de una consagrada obra de arte. A nosotros nos encanta conocer las obras más reconocidas, pero sobretodo nos gusta conocer la historia que tienen detrás, porque por regla general no nos deja indiferentes.

En Batumi, una ciudad costera situada en Georgia, encontramos una escultura en movimiento titulada “Alí y Nino” que nos ha sorprendido gratamente.

La artista que la creó se llama Tamara Kvesitadze, una artista georgiana de 47 años que desde el año 1996 lleva exponiendo sus obras por todo el mundo. En el año 2007 realizó esta obra, la más famosa de su colección que representa la historia de amor que se describe en la novela “Alí y Nino” que escribió Kurban Said en 1937.

En la novela, Alí era un niño musulmán que se enamoraba de una princesa cristiana de Georgia llamada Nino, sin embargo, por las diferencias culturales y políticas que se desarrollaban en esa zona colindante entre Europa y Asia, su amor presentaba algunas dificultades. Finalmente, los chicos tuvieron que separarse y no se escribió un “vivieron felices…“, ya que, tal y como cuenta la historia, con la invasión de la Unión Soviética fueron separados.

La artista Tamara Kvesitadze representa en esta escultura esta historia de amor, ambas figuras comienzan a moverse hasta que se funden en un abrazo y se traspasan.

 

 

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